Río Ibañez Consejo nacional de la cultura y las artes Proyecto “La Escuela Antigua de Villa Cerro Castillo se abre al Mundo” Ejecutado por la Ilustre Municipalidad de Río Ibáñez, a través de la oficina de cultura, Financiado por el Consejo de la Cultura y las Artes de Aysén 2014
CULTURA EN LA COMUNA

ARTESANÍA EN GREDA


En los años 70, el padre italiano Antonio Ronchi Berra, sacerdote miembro de la orden Don Guanella, en busca de desarrollar nuevas fuentes laborales, gestionó las primeras capacitaciones de artesanía para habitantes de la localidad de Puerto Ibáñez, incluyendo cursos para aprender a trabajar la greda que se extraía de la Ribera del Río Ibáñez.

Pocos años después de desarrolladas estas capacitaciones, llega a Puerto Ibáñez Don Pedro Isla, artesano de la ciudad de Chillán, que en conjunto con artesanas locales, diseña los típicos cacharros de greda con aplicaciones de cuero y pinturas de inspiración rupestre denominados “grecas”, basadas en los símbolos que estamparon los tehuelches en diversos lugares de la Patagonia, destacando además la incorporación, de la hasta ese momento, poco conocida imagen de la “guanaca con cría”, ícono de la vecina localidad de Villa Cerro Castillo.

Esta exposición artesanal que perdura viva hasta nuestros días, sean transformados en parte de identidad y cultura de la gente de Puerto Ibáñez, excediendo los límites de la localidad y de la comuna, llegando a convertirse en una expresión propia y carta de presentación de la Región de Aysén en su conjunto.

Proceso

La greda que da vida a los cacharros, se extrae de orillas del río Ibáñez, siendo luego licuada y colada paras ser trabajada con moldes, placas o a mano.

La primera forma de hacer cacharros, fue partiendo de 2 “cancos”, pequeñas porciones de greda sólida, que se amasaban y ahuecaban a mano, para luego unir las dos mitades.

Para el trabajo con placas de yeso, se usa greda más sólida, la que primero se estira cubriendo la placa y tomando la forma de ésta. Se hacen dos mitades, que luego son unidas con greda líquida a modo de pegamento, obteniendo así una esfera, que luego se moldea a mano o con una paleta. Actualmente se usan moldes de yeso que absorben la humedad de la greda líquida con la que son rellenados, para luego eliminar los excesos y dejar la capa más sólida adherida al molde. Cuando está firme, esta figura se desmolda, pule y trabaja en detalle. Para dar forma final al cacharro, se pule la pieza y se agrega la bisutería, pequeños detalles y terminaciones que caracterizan a cada figura, obteniendo así un cacharro crudo, el que luego de ser quemado en un horno a leña, permite obtener piezas de color café claro, las que tras ser forradas en cuero de chivo y pintadas con tierra de color o engobe, originan las piezas que todos conocemos.

Producto

Los cacharros más característicos de Puerto Ibáñez son seis: el Caiquén echado, la boleadora criolla, el Epulonco,  el Moyino, el Caiquén parado y la Boleadora tehuelche. Estas seis formas, en un mismo tamaño, forman lo que se conoce como “colección tradicional”.

Otra colección característica es la Wikika, formado por 7 modelos: Caiquén cazador, Avutarda, Cantimplora, Caiquén vigía, Chiguay carru, Chiguay loncoy Boleadora Wikika.

El conjunto de los seis tamaños distintos que presenta cada colección, forma lo que se conoce como “Tropa”, equivalente a cada pieza en sus seis soportes.

Estos cacharros pueden presentar una terminación “tradicional” o la conocida como “engrobada” caracterizada por una mayor superficie pintada.

Con la inclusión de nuevas tecnologías al trabajo artesanal, se ha sumado el uso de esmaltes y del horno eléctrico para hacer cerámica utilitaria, la que incorporando en sus diseños las mismas pinturas rupestres que caracterizan y dan identidad a los cacharros de greda típicos de Puerto Ibáñez.