Río Ibañez Consejo nacional de la cultura y las artes Proyecto “La Escuela Antigua de Villa Cerro Castillo se abre al Mundo” Ejecutado por la Ilustre Municipalidad de Río Ibáñez, a través de la oficina de cultura, Financiado por el Consejo de la Cultura y las Artes de Aysén 2014
CULTURA EN LA COMUNA

MONUMENTO HISTÓRICO “MINA SILVA DE PUERTO CRISTAL” (PRIVADO)


La historia de la Mina Silva se inicia a principios de la década del ’30 con el descubrimiento de las primeras piedras de mineral, halladas en las cercanías del sector conocido como los Caracuses (nombre que alude a osamentas o huesos), que estaba ubicado en la ribera norte del lago Buenos Aires (General Carrera).

Dicho sector estaba poblado por la familia Inallao, los cuales habían llegado al lugar después de haber realizado la travesía de cruzar en pilcheros la cordillera proveniente desde Ibáñez. La señora Luisa y don Saturnino que ya tenían cuatro de sus hijos, vieron en ese lugar a los pies de la montaña un sitio apropiado para armar su campamento, puesto que el sector poblado anteriormente, cerca de la Puntilla, lo recuerdan sus hijas como: muy nevadizo. 

La vinculación de la familia a lo que sería más de 50 años de vida minera, tiene su origen cuando un día una de las hijas del matrimonio llamada Guillermina acompaña a su hermano mayor a arriar unos caballos al faldeo de la montaña. Mientras esperan que desciendan para salir al atajo, le llama la atención un destello que sale desde una mata de calafate y coirón. Se acerca a ver, y con el asombro de un niño toma una piedra. Esta la describe como una piedrecilla deslumbrante que tenía un cuadrito azul y arriba una lista que era un arco iris de colores, la echa con cautela a su faldón y la lleva a casa a mostrársela a su familia.

Poco tiempo después se suma un segundo hallazgo: don Saturnino con la necesidad de desviar el curso del agua de un mallín cava una canaleta medianamente profunda y le llaman la atención unas rocas, estas son de diferente aspecto y de peso mayor a las encontradas por su hija, son separadas y enterradas cerca de una mata de yaqui, la que señalará su posterior ubicación. Inallao que se ha percatado de las explotaciones mineras que se están realizando hace algún tiempo en los valles cercanos, comenta que dará aviso del hallazgo a los cateadores de minerales. En aquellos años era de usanza que las familias cercanas de los colonos se visitan a menudo, ya sea para tener noticias de sus parientes o para hacer tratos de venta o en media de terrenos y animales. Así suele llegar a la casa de los Inallao, un señor llamado Juan Martínez, poblador del sector conocido como Las Malvinas, al otro lado del río Müller y que posteriormente conocemos como Puerto Eulogio Sánchez, este poblador será el mensajero que contactará finalmente al “minero”, apodo con que se conocía al entonces creador de minas José Antolín Silva Ormeño, el mismo que había fundado Balmaceda allá por el año 1917. Esta familia que se dedicaba principalmente a la amansa y crianza de animales nunca pensó que ese apacible entorno rodeado de montones, mallines y huemules se convertiría años más tarde en un pueblo minero, que tomaría el nombre de un arroyo cercano bautizado por Don Saturnino como Cristal. Concretamente el año 1936 Silva, viaja hasta Puerto Aysén, con la intención de inscribir dicho hallazgo bajo su autoría. La superficie comprometida es de cien hectáreas las que inscribe sucesivamente bajo el nombre de Silva uno, Silva dos, hasta llegar a completar 20 pertenencias mineras, denominadas en conjunto “Mineral Silva”, cuyos límites son los siguientes: por el norte el arroyo el Rosillo, al Sur arroyo Cristal; al este Lago Buenos Aires y Puerto Inallao, y al oeste la cordillera.

A principios del año 1948 se inicia la explotación de la mina Silva con una cuadrilla de no más de seis obreros. Estos primeros mineros comienzan el avance del socavón de manera rudimentaria provista solamente de picota, combo y lámparas de carburo. 

A medida que se va estableciendo la faena minera aumenta la necesidad de mano de obra. La ya consolidada Empresa Minera de Aysén (EMA), Instala una agencia en Puerto Aysén, con la cierta finalidad de captar trabajadores. Son contratados hombres solteros entre una edad de 20 a 25 años, en su gran mayoría campesinos de la isla de Chiloé. El ofrecimiento es un sueldo de 50 pesos por día.

Los recién contratados emprenden un largo recorrido a bordo de camiones. Parten desde Puerto Aysén, se sigue por Balmaceda, entrando al lago Argentino por El Portezuelo, para finalmente entrar en territorio chileno por los Antiguos cruzando el río Jeinemeni a caballo hasta llegar a Chile Chico. Finalmente son embarcados en el “Chile”, para llegar a Puerto Cristal. Un gran número de personas llegaron a Cristal abriéndose paso por la cordillera: una vez que llegaban a Aysén provenientes de Chiloé y Puerto Montt, desembarcaban en un puerto llamado Piedra.

Desde ahí viajaban hasta Ibáñez y cerca del cruce del río los esperaba una balsa que los dejaba en tierra firme para reincorporarse a la ruta cordillerana. La caminata dura entre dos a tres días hasta llegar a Puerto Avellano, lugar destinado al choqueo (comida) y descanso, de manera de poder llegar unas horas más tarde al pueblo.

Al inicio de la faena, Puerto Cristal no cuenta con casas establecidas para los obreros, solo hay albergues comunes, entre los que están el “Rancho de las Mulas”, destinado principalmente al alojo de familias, “El Rancho Grande”, que era el lugar de los hombres solteros, y un tercer campamento armado por un contratista de apellido Fonteche y en el cual había un hito de mineral de igual denominación. Mientras tanto el avance del socavón continúa y se necesitan caminos para trasladar el mineral de plomo y en menor porcentaje de zinc, instalándose así la construcción de caminos.

Una familia que vive en el sector aledaño conocido como el Tornillo: los Millacari Remolcoy, se integra a la faena. Roberto de apenas doce años, recuerda con exactitud el recorrido hecho junto a su padre hace más de 50 años.

El recorrido consiste en trasladar los trineos desde la filita hasta la boca de mina, lo que dura dos días. La carreta sube entre cuatro a cinco trineos por cada viaje. Se sale a las ocho de la mañana, siendo el primer destino el sector llamado Coigue. Allí se aloja de bajo de una roca para continuar el recorrido en las primeras horas del día siguiente. Una vez estando los trineos en la boca de la mina, los carreros se encargan de chancar el mineral y cargar los trineos con diez bolsas de mineral. Estos son tirados por una persona que los lleva mediante un lazo hasta la filita. Desde ahí son tomados por carretón de mulas y son llevados hasta el muelle donde se acumula hasta juntar el tonelaje solicitado y poder ser embarcados.

En 1949 el antiguo embarcadero de Puerto Cristal levantando con pilchas de piedra y que servía hasta el momento para el atasco de embarcaciones menores, es reemplazado por un muelle hecho de forma artesanal con cabreas y martinete, herramientas que sirvieron para clavar los pilotes al fondo del lago. La madera de mayor tonelaje fue traída por balsas (entre ellas la Falucha) de los aserraderos de Bahía Murta, Tranquilo y Lago Plomo. Al levantamiento del muelle le sigue la primera embarcación hecha el año 1952 en Puerto Cristal, el barco don Edmundo, cuyo nombre lo recibe en honor al primer administrador de la faena de Puerto Cristal, Edmundo Elissetche. Se trata de un navío a motor con un tonelaje de 93,69 toneladas, con una dotación de seis personas diseñado por el ingeniero naval Costa Lumbolt, junto a la ayuda de maestros de rivera. Se continúa así la ruta del mineral, iniciada por barcos contratados por la empresa años antes, como el Chile; el Andes; el María Isabel, entre otros. Se parte por Puerto